Esto parece cuento chino, al parecer la inconstancia de escribir en mi blog, bueno asumo que he sido un poco negligente con el, pero el ritmo de vida que llevo no me ayuda mucho para hacer lo que me gusta.
Pero bueno, no les vengo a dar lata sobre eso, los que estamos estudiando sabemos eso, en especial a fines de semestre donde todo se vuelve cuesta arriba. Lo que quería compartir es mi felicidad enorme por la llegada de mi pequeñito a este mundo, Diego Gonzalo, ese tesorito que me cambió radicalmente mi vida. Abrió sus ojitos un día lunes 22 de Junio, a las 11:48 am, ese día estaba heladisimo (justo estaba pasando una onda polar por la zona central). Todo fue una odisea, y que gracias a la ayuda de Dios alcancé a tiempo verlo nacer. Imagínese, cambiar un pasaje de avión a las 6 de la mañana para un vuelo que salía una hora después, salir de casa, tomar lo que pillé (micro, taxi) atravesar todo Antofagasta para llegar justo al vuelo, llegar a Santiago, otro taxi, corriendo a la clínica, y que 40 minutos más tarde mi hijito diera su primer grito al mundo.
Este mes ha sido de locos, pero maravilloso, verlo crecer sanito, tenerlo en mis brazos, tratar de hacerlo dormir, cambiar sus pañales, me dan nuevos aires para continuar, aunque sea difícil, con este díscolo camino para ser alguien distinto en la vida, para asegurar el futuro de esa criaturita que tanto amo.
Esta canción (aunque suene cliché) representa todo lo que siento por mi pequeñito
No hay comentarios.:
Publicar un comentario